jueves, 2 de agosto de 2018

Lorenzo Güller

Lorenzo Güller fue uno de los tantos colonos que vino de uno de los cantones a probar suerte a la Argentina. Nació en 1858 en Huttikon, una pequeña aldea del cantón Zurich. Había sido criado por sus tíos, porque la pobreza había llevado a su mamá a emplearse sola en la ciudad. Llegó a nuestro país en 1879, en un barco a vela y se afincó en Esperanza. Con sus primeros ahorros se compró caballo, montura, escopeta y municiones y se aventuró al norte del río Salado. Un año después se empleó en la empresa de maquinaria agrícola Schneider, viajó a Buenos Aires y regresó a Esperanza. En esta vuelta, conoció a Elisa, su esposa. Tuvieron seis hijos, y todos tomaban fotografías. Algunas de las cámaras que utilizaron están en exhibición en el museo.

https://www.infobae.com/cultura/2018/08/02/historias-de-inmigracion-un-recorrido-en-fotos-por-la-vida-de-los-colonos-en-la-argentina-del-siglo-xx/

martes, 10 de julio de 2018

Kenkichi Yokohama

La casa de Luis María Campos había sido comprada por su padre, Kenkichi Yokohama, al emigrar a la Argentina al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Kenkichi fue el primer presidente de la Asociación Urasenke en Argentina, una institución que se encarga de divulgar la cultura japonesa en nuestro país.

https://www.lanacion.com.ar/2150162-la-historia-de-la-casona-de-1926-que-logro-resistir-semioculta-el-avance-de-los-edificios-en-belgrano/amp/2150162

lunes, 26 de junio de 2017

José Luis PUBUL MARTÍN

José Luis PUBUL MARTÍN, es destacado abogado, con muchos años de experiencia. En el año 2016 presentó su libro, como autor de una notable crónica autobiográfica, familiar y descriptiva de la historia argentina, entre los años 1937 - cuando nació en La Coruña, España - y 1957, al quedar muy solo en Buenos Aires. La obra, HIJOS DE LA GUERRA CIVIL –Primera Parte, editada por Editorial Dunken, ha recibido elogiosas críticas como impactante en grado sumo. Ahora sale la Segunda Parte, sobre los siete años posteriores a aquella etapa vital. Aquí el autor desarrolla con mucha sencillez y claridad, escenas desgarradoras, muy singulares, oscilando entre la amargura del drama y el episodio pintoresco, hasta gracioso, con giros inesperados o desenlaces sorprendentes. Testigo agudo, describe al mismo tiempo un Buenos Aires real, dentro de una Historia intensa, del mundo entero, desde fines de los ‘50 y en los ‘60, del siglo XX. Ello, en un libro trascendente, atrapante desde el comienzo de su impactante trama. Su lectura no se puede abandonar, una vez iniciada, hasta el final.

Ediciones Dunken

martes, 28 de marzo de 2017

Agustín Rafael Comastri

A pocas cuadras del Cementerio de Chacarita se asoma una renovada cúpula que recuerda que allí se halla el denominado Mirador Comastri, en honor a su dueño. Fue un inmigrante italiano, de nombre Agustín Rafael, quien encargó la obra al arquitecto Eugenio Biagini en 1870. Su inauguración demoró cinco años, pero valió su espera. Se trata de un diseño renacentista italiano en el cual destaca por su imponente cúpula de hierro y vidrio. Desde 2004 es un espacio de interés cultural y cuenta con protección estructural.

domingo, 19 de febrero de 2017

Don Luigi Bartoletti


Dn. Luigi Bartoletti nació el 29 de Julio de 1865 en Atessa (Provincia di Chieti - Abruzzo – Italia), un pueblito que se encuentra al noreste de Florencia cerca del Adriático.
Viajó a Argentina a fines del Siglo XIX acompañado de cuatro hermanos: Genaro, Antonio, Marieta y Julia. Llegados a Buenos Aires se separaron. Genaro fue a Tucumán, Luigi a Salta, Antonio a Jujuy y las hermanas quedaron en Buenos Aires.
Genaro puso una empresa fúnebre y Antonio se estableció en Jujuy con una ferretería.
Luigi establecido en Salta, siendo armero de profesión, se conviertió en un pujante comerciante estableciendo la “Armería y Ferretería Bartoletti” en calle La Florida 60 entre Caseros y Alvarado, luego fundaría otros establecimientos como: talabartería (Casa Hernández); herrería en la calle Urquiza y una concesionaria de autos. Muchos años después la armería se transformó en el renombrado “Bazar Bartoletti”.
Se casó con Adelina Bassani, menor de cinco hermanos: Rosa, Ángela, Carlos y Alejandro. Tuvo ocho hijos: Héctor, Adelaida, Ida, Fanny, Teresa, Yone, Luis y Nelly.
Era un hombre afable, de espíritu optimista, jovial, que solía pasear al volante de su inconfundible “Ford” , manteniendo siempre un comentario oportuno y risueño, irradiando una simpatía natural que le valió afectos por doquier. 1
Poseía numerosos inmuebles y el más importante era un conventillo que abarcaba una manzana enmarcada entre calles Lerma y Catamarca – San Juan y San Luis, el cual estaba habitado por inmigrantes en su mayoría italianos. Dicen que cuando no podían pagar, Don Luigi les perdonaba la renta.
El Castillo de San Lorenzo, es quizás su legado más importante, construido en 1903 en la quebrada de San Lorenzo. Es una réplica de un castello florentino, a tales efectos Dn. Bartoletti hizo traer a su realizador el arquitecto Castagno, de Florencia para que lo diseñara. Cuenta con tres plantas y una torre de 25 metros de alto. Las piedras fueron acarreadas desde los ríos San Lorenzo y Castellanos, a lomo de mula, y luego eran canteadas por su propias manos con ayuda de su inefable amigo de apellido Roncaglia. Como novedad para la época se ocupó dinamita para socavar el cerro y cemento en la construcción.
En los cimientos del edificio se colocó una botella con los nombres de los integrantes de la familia, luego el pueblo se encargó de crear la leyenda de que Dn. Luigi enterró un tesoro en el castillo.
Las rejas que rodean al edificio fueron hechas con caños de fusiles Remington usados en la guerra de la Triple Alianza.
Luego de su muerte el castillo quedó en manos de su hijo Luis, quien lo alquiló en diversas oportunidades a negociantes de Restaurantes y Confiterías. Falsas son aquellas versiones que hablan de problemas de familia y cuestiones pasionales !!?
A Dn. Luigi le gustaba mucho viajar, era su deleite, y el que acostumbraba a acompañarlo en sus peripecias de viaje era su yerno Adolfo Meyer casado con su hija Teresa. Fue entonces cuando a mediados de 1953 emprenden juntos un viaje a Concepción del Uruguay, de regreso a Buenos Aires en el barco, Dn. Luigi come algo en mal estado y enferma. Llegados a Buenos Aires lo atiende el Dr. Figueroa (salteño) quien diagnosticó una intoxicación aparejada con una severa infección hepática. Regresó a Salta y los médicos coincidieron con el diagnóstico, luego de cinco días de malestar y agonía murió el 25 de noviembre, a los 88 años. 2

1. Comentario realizado por Luis Borelli en el diario El Tribuno en el apartado “Historia Breves”
2. Datos suministrados por el Dr. Julio Luis Baldi.